Madera, tributo a la maleabilidad y al diseño
Eso es lo que refleja el trabajo de un hombre dedicado a la escultura y que honra a sus materiales predilectos moldeandolos hacia una vida nueva, muy lejana y distante de la que fueron concebidos o transformados para otros usos.
Livio de Marchi, veneciano de nacimiento y formado en la “Accademia di Belle Arti” en Venecia, ha dedicado su vida a la escultura, dejando muestras de paciencia, perfección en el detalle y frescura. ¿Quien si no él podría conseguir que Cenicienta paseara con su carruaje por las aguas de Venecia?
O ¿quién si no él podría perderse entre los canales de su ciudad natal con su maravilloso Ferrari F50 descapotable?.
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