Cuando los infiernos lloran. Escena III: los demonios cocineros.


( Luz roja en penumbra. Aparecen dos demonios menores ahogando a una mísera víctima en un agujero en la roca).

DEMONIO PERRO. ( Cantando animadamente). ¡La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque le falta, porque no tiene… (dudando).

DEMONIO AMO. Toda la espina dorsal. ( Ambos ríen estrambótica y grotescamente). ¿Qué? ¿Ha expirado ya?

D.PERRO. ¿Expi qué?

D.AMO. ¡Qué si la ha palmado ya, estúpido!

D.PERRO. No lo sé.

D.AMO. ¿Hace burbujas, imbécil?

D. PERRO. ( Atento al sonido de las últimas burbujas). No. (Ambos vuelven a reír estrambótica y grotescamente. Se dirigen al proscenio y entre el suelo rocoso, hablan al público).

D.AMO. Bueno…

D.PERRO. B ueno…

D.AMO. Puesto que nuestro depresivo rey de las tinieblas…

D.PERRO. Sí, ¡depresivo rey de las tinieblas!

D.AMO.(Algo molesto). Ya os ha inundado con sus centenarios y absurdos lamentos…

D.PERRO. (Imitando el sonido del eco). Lamentos, lamentos, lamentos…

D.AMO. (Algo enfadado). ¡Basta ya! (De nuevo se dirige al público). Es necesario que os informe del motivo de nuestra presencia aquí y del porqué de nuestra sutil…¿actividad?

D.PERRO.(Afirmando). Actividad.

D.AMO.(Reafirmando). Sutil actividad.

D.PERRO. Más que sutil yo diría, si me permites mi amo, apoyando tu teoría, que es una actividad necesaria. (Pausa). No, no, no, más que necesaria es vital. (Pausa). No, no, no, más que vital es imprescindible, impepinable, intransferible, insustituible, ineludible, inabortable, impenetrable, inexplicable, inexcusable, inexpugnable, inevitable, inapartable, inapelable, inaguantable e inescrutable, sí, inescrutable, inescrutable, ¡cómo los caminos del señor! (Suena el terrible rugido ensordecedor de lucifer).

D.AMO. ¡Aborto con patas! Cualquier día nos cuelga cabeza abajo por nuestros malditos rabos.

D.PERRO. Lo siento, mi dueño.

DAMO. Vamos a empezar de nuevo. (Dirigiéndose otra vez al público). Bueno, puesto que nuestro depresivo rey de las tinieblas ya os ha inundado con sus centenarios y absurdos lamentos, es necesario que os informe del motivo de nuestra presencia aquí y del porqué de nuestra sutil actividad.

DPERRO. (Aplaudiendo animadamente). ¡Bravo, mi amo, bravo!

D.AMO.(Muy enfadado). ¡Basta, mono enano!(Al público). Pues bien, nosotros somos…

D.PERRO. (Cortándole, agresivo). ¡Los cocineros, somos los cocineros! ¡Sí, los jodidos cocineros del infierno!. (Ríe grotesca y estrambóticamente mientras el demonio amo, cansado, se resigna).

D.AMO. Pues sí, somos los cocineros. (La escena se oscurece lentamente).

Una respuesta to “Cuando los infiernos lloran. Escena III: los demonios cocineros.”

  1. Zapatero y Rajoy cocinando a Llamazares?

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